Gracias a tod@s por vuestra participación. Os comunico que este blog musical “El rincón de las melodías”, tiene ahora una nueva dirección que es la siguiente:
Gracias, os espero
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Hacía tres años que no sabíamos nada de él. Tras la publicación de su disco "Lua chea", Juan Pardo abandonó los escenarios sin decir ni mú. Amigos del cantante, mallorquín de nacimiento y gallego de adopción, me comentaban hace poco, que se dedicaba a la pintura psicodélica, a esquiar y al diseño gráfico pero que de cantar, nada de nada. Incluso, el año pasado, tras el fallecimiento de Rocío Dúrcal, no dió señales de vida, al menos públicamente, a pesar de la bonita amistad que les había
unido con Junior y ella desde aquellos primeros años sesenta en que se conocieron. El caso es que, a los seguidores de Juan, nos extrañó esa repentina desaparición de una de las figuras más emblemáticas de la canción moderna española. Hace un tiempo, según publicaba Europa Press, Pardo anunció que prepara un musical que va a dirigir en la capital española llamado "Madrid pecado mortal". El título es el mismo que el de su disco publicado en el año 77 y con este montaje pretende, según sus palabras, "dejar el espíritu de aquellas canciones con su gracia de aquel tiempo". Al parecer, hemos sabido que dicho proyecto no ha convencido finalmente al reconocido cantante y no se involucrará en él.
Karina y Robin Hood recordaron la época ye-yé
Carlos Arévalo Ferro
Con motivo de las fiestas veraniegas de la localidad castellano-leonesa de Valencia de Don Juan y con el inmenso castillo como testigo, Maribel Llaudés, más conocida como Karina llenó a rebosar la explanada de la iglesia. La actuación comenzó primero con el grupo musical Robin Hood, compuesto por legendarios músicos de los años sesenta que militaron en conjuntos como Pekenikes, Almas Humildes o Charcos.
Después de los fuegos artificiales, la rubia de moda en la época de los guateques, hizo las delicias de los presentes interpretando los temas más conocidos de su repertorio como “Las flechas del amor”, “Romeo y Julieta” o “El baúl de los recuerdos”. Finalmente y tras ofrecer un recital de hora y cuarto de duración, se despidió acompañada por Robin Hood con “Tu serás mi baby” y “Oh, Carol”, canciones que tuvieron una gran repercusión en los sesenta. Tan simpática como siempre, dijo, “esta noche me acompaña Robin Hood y yo quiero sentirme como “Lady Marian”. Con una gran ovación del público, la artista andaluza se marchó escoltada hasta el coche debido a la masiva afluencia de espectadores que buscaban un autógrafo o una foto.
Hay que recordar que después de tantos años, Karina es una de las artistas más queridas en España y hace cuatro años, demostró que conserva su popularidad al ganar el concurso televisivo "Vivo cantando", que rescataba a grandes figuras del pop español entre los que también se encontraban Micky, Tony Ronald o Braulio entre otros. La traca final del concierto, la puso Robin Hood, versionando majestuosamente temas en inglés y español de los grupos de rock and roll más punteros de aquella época como Los Brincos, Los Beatles o Los Rolling Stones.
Valladolid se rinde a los encantos de Julio Iglesias
Carlos Arévalo Ferro
Una noche veraniega y estrellada es el aliciente perfecto para disfrutar de una velada romántica. Y qué mejor para enamorarse que escuchar bellas canciones y encima interpretadas por el conquistador español número uno, Julio Iglesias. Seguro que con ese mismo pensamiento se presentaron en Valladolid, las miles de personas que medio llenaron el estadio José Zorrilla el pasado jueves.
Dos horas antes de que comenzara el espectáculo, las inmediaciones del campo de fútbol pucelano se llenaban de fans de Julio Iglesias llegados de toda España. A las diez menos cuarto se abrieron las puertas y media hora después, y acompañado de siete músicos y tres coristas, apareció en escena, el artista más famoso del planeta con su elegancia habitual y una sonrisa de oreja a oreja.
Habitual también fue su repertorio que comenzó con “Quijote”, una especie de tarjeta de identidad que suele abrir todos sus conciertos para continuar con sus grandes éxitos, “Me olvidé de vivir”, “La vida sigue igual” o “Manuela”. Un sonido magnífico y un micrófono prodigioso, lograron que Julio se metiera sin ninguna dificultad al variado público en el bolsillo durante las casi dos horas que duró el recital. El que fuera portero de las categorías juveniles del Real Madrid, cerró su actuación con un striptease de chaqueta, chaleco, corbata y camisa que provocó el entusiasmo de las mujeres presentes que comentaban la buena forma física que mantiene a sus casi sesenta y cuatro años. A pesar de que el público estaba ansioso por ver en directo a Iglesias, que hacía cinco años que no cantaba en España, apenas hubo diferencia con los conciertos que ofreció en el 2002. Tan sólo “Divorcio” y “El bacalao” fueron algunas de las nuevas canciones que cantó en directo.
Momento emotivo
La desgraciada muerte de uno de los mejores tenores de los últimos cincuenta años, Luciano Pavarotti, coincidió en ese mismo día, y Julio no dudó en dedicarle la canción italiana "Caruso", que compuso Lucio Dalla inspirándose en la figura del italiano, y unas palabras para su amigo y compañero de profesión. “Voy a contarles una anécdota”, anunció: “Un día me llamó Luciano para pedirme que le prestara mi avión porque había perdido los vuelos para llegar a Sudáfrica y yo se lo dejé. Aunque el asiento se quedó un poco más grande, dijo en tono jocoso, aquel día el avión voló más alto”.
El concierto, estaba patrocinado por las bodegas Pesquera, propiedad de Alejandro Fernández, una persona muy especial para Julio y su familia.
El cantante adquirió personalmente el compromiso, hace veinte años, de ir a cantar a su tierra y por eso, éste ha sido un concierto exclusivo
en nuestro país, ya que la gira no tenía prevista su parada este año en España. Seguidores de Julio y amigos como el propio Alejandro Fernández, el alcalde de Valladolid, León de la Riva, el presidente del Real Madrid, Ramón Calderón o Terelu Campos y su novio, fueron algunos de los presentes que tuvieron la suerte de poder saludar al mítico intérprete en el camerino.
Maltrato a la prensa
La nota amarga de la noche la pusieron como de costumbre, el séquito de vigilantes de seguridad, maleducados e impertinentes, que rodean a Julio Iglesias. Todos los seguidores del cantante que no tenían pegatina identificativa para entrar en el camerino, decidieron esperarlo fuera. Lo que no se esperaban era que una veintena de escoltas sembraran la salida del artista de patadas, puñetazos y golpes que acabaron con varios periodistas en el suelo. El Mercedes gris que transportaba al cotizado cantante, a quien acompañaba el ex-futbolista del Real Madrid, De Felipe, no se detuvo ni un solo momento y flanqueado por los agentes de seguridad, abandonó las instalaciones del José Zorrilla, dejando a los fans con no muy buen sabor de boca. Todo el mundo sabe la simpatía que caracteriza a Julio Iglesias pero lo que él no debe de saber es a quién contrata para que le proteja, si admite un consejo, debería cesar a su secretario.
Sesenta años de saudade
Por Carlos Arévalo
Vestido con jersey de cuello vuelto, muy delgado, melenita y ojos claros con cierto aire de tristeza, así es la imagen que tienen grabada en sus mentes los que recuerdan a Andrés. Procedía de la tierra del caudillo y con sólo veintidós años se atrevió a cantar y a grabar en gallego, algo prohibido por su paisano. Pero aquel riesgo de no renunciar a sus raíces no le pasó factura como le había ocurrido a Serrat con el catalán, sino todo lo contrario, cayó en gracia y pronto alcanzó el estrellato con “O tren”. De la mano de un gallego de adopción, y mallorquín de nacimiento, Juan Pardo, logró consolidar su fama como cantante y se hizo un hueco en el panorama pop de aquellos años sesenta que estaban tocando a su fin. El repentino éxito del tren le abrió las puertas a “Corpiño xeitoso”, “Pandeirada”, “San Antón”, “Saudade de ti” o “Pum” entre tantas otras canciones. Incluso le dio tiempo a protagonizar en 1971, la película de Mariano Ozores “En la red de mi canción”, junto a la chica ye-yé, Concha Velasco.
Recuerdo vivo
Pero los buenos tiempos se fugaron y Andrés se marchó a México, continuó componiendo y plasmando en sus grabaciones el amor a su tierra y poco a poco su popularidad se desvaneció. La mala suerte se apoderó de su vida y todo se volvió gris. En 1989, murió en Madrid después de una etapa con una delicada salud. En 2007 hubiera cumplido sesenta años y con este motivo, se ha publicado un disco homenaje con versiones de sus temas más conocidos por parte de grupos modernos,y se ha realizado un documental protagonizado por su hijo mayor en el que se relata la historia de su vida en boca de sus amigos íntimos.
Su familia, sus amigos y los amantes de la buena música, lo recordamos hoy, y le agradecemos su contribución artística con aquellas melodías emocionadas que nos traen los mejores momentos a nuestros corazones.
(En la imagen se puede ver a Andrés Do Barro, el tercero por la izquierda, junto a Jose María Iñigo durante el funeral por Nino Bravo en Madrid)
El regreso a España de Mejía Godoy
Por C. Arévalo
Seguro que ustedes se acuerdan perfectamente de aquel entrañable artista llamado Carlos Mejía Godoy. Y es que fue una figura que alcanzó la popularidad gracias a los cantares arraigados en su Nicaragua natal. En España tuvo un gran éxito en los setentajunto a su grupo musical Los de Palacagüina con canciones desenfadadas como “Son tus perjúmenes mujer”, “Clodomiro el ñajo” o “El cristo de Palacagüina”.
Un defensor de su pueblo
Esa voz tan peculiar y tan pícara a su vez al entonar sus canciones, le ha permitido ser considerado una eminencia dentro de la música latina y poder presumir junto a su hermano Luis Enrique, de haber paseado su apellido por los escenarios de medio mundo. Además, su apoyo a la lucha sandinista lo ha involucrado en una intensa labor política en su país, donde siempre ha sido un ferviente defensor de los derechos de sus trabajadores y sus gentes. Han pasado treinta años desde la llegada a la música de este querido artista centroamericano y por ello, se ha rodeado de amigos como Jose Luis Perales, Ángela Carrasco, Massiel o El Consorcio para grabar de nuevo sus temas más populares. Mejía Godoy, de sesenta y cuatro años, viajó recientemente a España un país que le recuerda y respeta. Lo hizo con motivo de la grabación de este álbum lleno de bellas melodías y entrañables colaboraciones que cuenta con la producción de Óscar Gómez y que pronto saldrá al mercado. Esperamos poder recomendarles pronto un concierto de este ilustre nicaragüense en nuestro país.